04 marzo, 2015

Propaganda revolucionaria

«¡Ei! He dejado mi sotana, a pesar de todos mis parientes. Que Dios me condene si alguna vez
la recojo. ¡Ei! Que se haga cura quien así lo quiera.

Las revoluciones y las contrarrevoluciones han usado por igual la propaganda. Vale para sus fines todo tipo de textos e imágenes, y cada grupo social o ideológico, como hemos visto en la entrada anterior, los recicla de la manera que considera más eficaz.

Veamos aquí cinco grabados nacidos alrededor de la Revolución Francesa, de 1789 a 1795.


Marco Beasley, Accordone – Marcia delle truppe Sanfediste. Del CD Fra Diavolo: La musica nelle strade del Regno di Napoli (2010)
Versión contrarrevolucionaria de La Carmagnole, cantada en 1799 por los Sanfedisti, movimiento popular contrario a la República de Nápoles, que movilizó a los campesinos y los bandidos con el apoyo de la Iglesia. El movimiento se levantó en Calabria, bajo el mando del cardenal Ruffo y dio lugar a disturbios contra los franceses.

Los revolucionarios organizaron asambleas donde eran libres de decir lo que querían. Este
enigmático grabado (1790) muestra un club como escenario teatral. Los actores
representan un simulacro burlesco del régimen, sobre todo de la duplicidad
del rey (de ahí la referencia a Hechos 23 y al hipócrita sanedrín), con el
baile del rey en la cuerda floja asistido por un sacerdote (la Iglesia)
que sostiene la Constitución al revés. Los personajes que bailan en la
escena podrían ser ciertos aristócratas disfrazados. La mujer bien
vestida, tal vez Theroigne de Méricourt, dirige la orquesta con
ayuda de dos asistentes. El público, cautivado,
aguarda el desenlace.

Después de 1792, las guerras —tanto civil como externa— que siguieron
a la Revolución crearon un nuevo tipo de francés, al menos en la
propaganda revolucionaria: «La muerte a las ratas» — 
Distintos decretos revolucionarios adornan su pica.

En 1793 el diablo enfermó de un empacho de sans-culottes. Parece simbolizar una facción
moderada que había tratado de suprimir a la más radical, pero el intento fue demasiado
pesado de digerir, y más fuerte que el mismo diablo. Se da por vencido y huye a la
«Société des Frères et Amis» –Sociedad de Hermanos y Amigos–, una de las
sociedades de izquierda radical durante el reinado del terror. Al fondo,
un carro está esperando para llevar a la guillotina a los convictos
que el diablo ha devuelto en su vómito.

Tras el Terror, este grabado muestra a un jacobino, un partidario de Robespierre,
fraternizando con la Discordia ante los despojos de una aldea en llamas.

Y la última palabra la tiene esta auténtica «Guillotina Ordinaria»:
«¡Una buena ayuda para la libertad!», ciertamente.

02 marzo, 2015

Disolución: la serpiente

Luciano Ramo: ¡Atención, la serpiente alemana está atrapada! Ahora debemos
arrancarle los colmillos venenosos! Brescia, F.lli Geroldi 1916. (¿Alguien
puede interpretar la manera en que la mano
agarra el cuello de la serpiente?)

Otto von Kursell: ¡Abajo el bolchevismo! El bolchevismo trae guerra y destrucción, hambre y muerte. 1919

La muerte de la mentira, ca. 1932-1933. Inscripciones: Marxismo, Plutocracia


Sergei Igumnov: Destruyamos a los espías y a los divergentes,
agentes Trotskistas-Bujarinistas del Fascismo 1937.
(El confuso título refleja la propia confusión de la ideología oficial. A pesar de que la serpiente
lleve un monóculo nazi, los alemanes son en este momento aliados potenciales, y muy pronto
efectivos, de los soviéticos. Por eso hay que hablar de otros enemigos en el cartel: trotskistas,
bujarinistas, o incluso fascistas, tal como se llamará todavía a los nazis
en el mundo post-soviético.
)

John Heartfield (nacido Helmut Herzfeld, escenógrafo de Bertold Brecht):
Exigimos la prohibición de las armas nucleares, 1955

¡Derrotaremos al alcoholismo! Póster soviético de la campaña por la sobriedad de los años 60.

28 febrero, 2015

Disolución: el jabalí furioso

Jabalí del Bestiario de Anne Walshe (inicios del s. XV), Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º, fol. 23v. Más ilustraciones medievales, aquí.

El 18 de noviembre de 1664, el ban de Croacia, poeta croata y húngaro, político y caudillo militar, Miklós Zrínyi (1620-1664) perdía la vida en el bosque de Kuršanec, junto a Csáktornya, en el camino de regreso de una cacería de jabalíes. La historia es conocida por los lectores húngaros. El animal herido, que parecía una presa fácil, al final se revolvió ferozmente contra el aristócrata, que al poco murió de las lesiones. Muchos de sus contemporáneos —por no hablar de la tradición posterior— no creyeron nunca que fuera un accidente sospechando que detrás de los acontecimientos había una conspiración de la corte vienesa.

Muerte de Zrínyi, grabado del s. XVII, de aquí

No obstante, conocemos otras cacerías de jabalí más afortunadas realizadas por los predecesores de Zrínyi. El 30 de noviembre de 1514 —hace 500 años—, Wladislas II, rey de Bohemia y Hungría confirmaba los derechos de posesión del noble János Cseh de Martonfalva, y de sus hermanos Gábor y Mihaly. Fue necesario hacerlo así porque los estatutos legales, custodiados en el capítulo de Csanád, habían sido destruidos unos meses atrás durante una sangrienta insurrección campesina. La declaración también incluía la donación de un nuevo escudo de armas. En él vemos a un hombre en ropa de caza que lucha cuerpo a cuerpo con un jabalí ya malherido por una lanza. La escena es la instantánea heráldica de un hecho que había tenido lugar décadas atrás. La figura humana —como sugieren las iniciales «I. C.»— representan al propio János (Iohannes) Cseh, quien, durante una cacería en los bosques de Croacia —in saltibus regni nostri Croatie, tal como dice el el texto de la declaración— defendió con sus manos del ataque de un jabalí furioso a su amo, Matthias Geréb, que fue ban de Croacia, Dalmacia y Eslavonia entre 1482 y 1489.

Pero ved la otra figura de la escena, el jabalí, cómo parece haberse trasladado directamente y sin modificaciones al escudo de armas desde la miniatura del bestiario medieval.

Escudo de armas de la familia Cseh de Martonfalva, 1514, vol. 3 del Magyar czímeres emlékek (Antiguos escudos de armas húngaros, Budapest, 1926)

18 febrero, 2015

Disolución: la bestia

Emmanuel Fremiet (1824-1910): Gorila raptando a una mujer, segunda versión, 1887 (la primera versión, rechazada por el Salón de París: 1858). Nantes, Musée des Beaux-Arts


Cartel de Homer Davenport contra el «crokerismo» (influencia de Richard Croker)
que dominaba Nueva York, 1898

Cartel del film americano Armenia violada (1919)

Ilustración de Aubrey Beardsley (1894-1895) para Los asesinatos de la rue Morgue, de Poe (1841)

Journal des Voyages, 31 de enero de 1909. (Un nº anterior, de 1885, aquí, y su modelo –una de las fuentes más importantes para la fascinación gorilesca del s. XIX– aquí y aquí).


«¡Acabad con esta bestia loca! ¡Alistaos en el ejército americano!» Poster anglo-americano anti-alemán, 1917-1918 (Versión australiana de Norman Lindsay, de 1918 aquí)

«¡Destruid a la bestia alemana!» Foto de Nikolai Khaldogin, Leningrado, sitiada, diciembre 1941 – febrero 1942. El cartel original no ha sobrevivido, pero en 2011 se preparó esta versión coloreada para una película.

17 febrero, 2015

La línea de la vida


«Hace tiempo que quería colocar aquí algunas fotos de La línea de la vida (Линия жизни), de Rena Effendi —escribía ulysses85 cuando salió—. Sobre todo porque es uno de los álbumes que más he anhelado este año para mi colección. Se publicó un número muy bajo de copias, 500, así que si lo encontráis compradlo corriendo para no tener que arrepentiros, porque el libro es verdaderamente hermoso (aunque su relato a veces resulte espeluznante)».

Hoy vemos que pueden adquirirse ejemplares de la edición en inglés: Pipe Dreams. A Chronicle of Lives along the Pipeline. Y es especialmente oportuno contemplar la serie ahora, en un momento en que las compañías petrolíferas continúan pugnando por taladrar el fondo marino, esta vez alrededor de las Islas Baleares.

Effendi se inició en la fotografía en 2001 y desde el principio se interesó por la influencia de la industria petrolera en la vida de la gente común. En 2006, por encargo de la British Petroleum viajó a lo largo del tramo azerbaiyano del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan tomando fotos para un calendario de la empresa que debía destacar la responsabilidad y compromiso de los programas sociales de BP. Este viaje convenció a Effendi de que apenas ningún habitante de Azerbaiyán sacaba provecho alguno del chorro de riqueza que fluía a sus pies. El descubrimiento la llevó a emprender un trabajo de periodismo fotográfico independiente donde iba a revelar la otra cara del boom petrolero de Azerbaiyán, bien distinta de la programada exhibición pública. Recorrió así los 1.700 kilómetros del oleoducto, desde Azerbaiyán a través de Georgia hasta Turquía, registrando por el camino multitud de historias imprevistas. Los siguientes textos provienen del libro.


«La inversión petrolera en los años 90 trajo nueva riqueza a una Azerbaiyán castigada por una profunda corrupción, pobreza, desempleo y el desastre humanitario de la posguerra. Y, por descontado, este dinero sólo logró aumentar la brecha entre ricos y pobres, sin crear nuevos puestos de trabajo fuera de las grandes ciudades, como se prometió. Miles de millones de dólares se invirtieron en lucrativas explotaciones mar adentro, mientras la infraestructura petrolera soviética, completamente deshecha, fue abandonada a su ruina, dejando que el medio natural se transformara en un páramo podrido entre pantanos de petróleo y vertederos».








«La afluencia de dinero y medios de comunicación internacionales pronto creó una cultura de bares y restaurantes para servir a los extranjeros y a la pequeña burguesía local generada por el auge petrolero. La prostitución se ha hecho cada vez mayor: las niñas rurales jóvenes, sin esperanza ni oportunidad alguna en sus zonas de origen, se reúnen en Bakú».


«El centro de Bakú alberga su barrio más antiguo, y el más pobre, Mahalla, donde la gente se apiña en pequeñas chozas de techo plano. Este distrito histórico, último reducto de una tradición que se degrada, conserva aún restos una cultura antigua y única. Hace un siglo fue el barrio de los trabajadores del petróleo. Los actuales habitantes de Mahalla —mulás, poetas, criadores de palomas, ex-presidiarios— se ganan la vida haciendo pequeñas chapuzas, trapicheos, una artesanía sencilla elaborada en los zaguanes y portales. Algunos funcionarios del gobierno, sin embargo, temerosos de que se escapen nuevas oportunidades de riqueza fácil, tratan de desalojar a los residentes de Mahalla, expropiar las casas, y vender permisos de construcción a grandes empresas que van erigiendo edificios anónimos sobre los pequeños patios tradicionales».







«La única ruta de petróleo y gas que elude el sistema energético ruso, el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, afecta profundamente a los intereses políticos, económicos y ambientales de los países vecinos. Pero la región ya abunda en hostilidades sin necesidad de este añadido. A raíz de las sucesivas olas de conflictos un gran número de refugiados ha tenido que dejar sus tierras y ahora vive en condiciones infrahumanas, en hoteles cerrados, urbanizaciones abandonadas, vagones sobre vías muertas, lanchones, antiguos hospitales o escuelas».






«A pesar de las fáciles promesas del gobierno de una vida mejor para estos ciudadanos que viven en la miseria, la mayoría de quienes se ven directamente afectados por el gasoducto, se quedan sin nada. Los agricultores de Azerbaiyán han perdido sus tierras. Al lado de una maravilla tecnológica de miles de millones, la Terminal Sangachal, el punto de partida de la tubería, un pueblo empobrecido de 4.500 habitantes respira cada minuto un aire envenenado. En Georgia, el gasoducto pasa por montañas sísmicamente activas, acelerando así la destrucción de un paisaje ya de por sí frágil. En Turquía, el oleoducto ya ha causado enormes daños en los ecosistemas amenazados».









«¡Devuélvannos nuestro mar!» —Exige Benjamin Geregen, un antiguo pescador de Yumurtalik que perdió su sustento debido a la invasión de buques petroleros.